
San Torcuato, esquina calle Pelayo. Un letrero roto de “Bazar”, y rótulos desgastados que parecen ofrecer loza y artículos de regalo. En los escaparates, traslúcidos de polvo y exceso de sol, un muestrario de objetos imposibles. Joyeros cuya antigüedad convierte en baratija cualquier zafiro que albergue; procelana de todo menos fina, de trasnochada moda japonesa, recuerdo de olvidados exotismos que conviven con los rulos de plástico desgastado por la espera. Ángeles con el precio pegado sobre su sexo indefinido. Pequeños rosarios que apenas dan para un padrenuestro y diez avemarías con diminutas inmaculadas que han perdido su virginidad sobre las sedas azules que cubren los escaparates, sedas raídas por la luz de tantas tardes lentas e improductivas. Navajas rojigualdas con el escudo oficial de la España de hace varios lustros, chapas de Zamora de metal herrumbroso y ennegrecido, prometiendo ser de plata, melancólicas por la ausencia de varias de ellas que han dejado un hueco en la memoria y en el polvo del mostrador. Santos de alpaca, vecinos de dispensadores de jabón y teteras que sujetan su tapa con celofanes marchitos. Barajas folclóricas que nunca aprenderán a jugar, inevitables dominós, y perfumadores de la Virgen del Carmen que separan la sección de cosmética. Ésta, en un risible intento de parecer sofisticada, pavonea sus juegos de horquillas, sus estuches de maquillaje con forma de mariposa, y diversos carmines para labios raídos, mostrando su superioridad ante los botiquines, cuyos botecitos con tapón de supositorio rojo sanarán alguna herida de juguete.
En el interior, anaqueles atestados de perfumes, lacas y espuma para el pelo, detergentes… y más cerámica japonesa de ocasión. Un hombre de rostro noble suma las cantidades en el mismo papel en el que luego envolverá el objeto más nimio, para que puedas llevarte de allí un pedazo de nuestra historia. Por muchos años.
--Toda historia es una Historia Interminable-Dejó vagar la mirada sobre sus muchos libros(...)y continuó--Hay muchas puertas para ir a Fantasía,muchacho.Y hay todavía más libros mágicos.(...)Todo depende de quién coge esos libros.--
Michael Ende,La Historia Interminable